Fernando III, Rey de Castilla y León, declarado Santo por la Iglesia Católica en 1671, nació en la villa de Peleas de Arriba (Zamora) en el año 1199 según algunos autores o el 24 de julio de 1201, según otros, siendo hijo del Rey Alfonso IX de León y de la Infanta doña Berenguela de Castilla. Separada doña Berenguela de su esposo, al haberse declarado nulo su matrimonio por la Iglesia a causa del parentesco que les unía, quedó el Infante Fernando con su padre en León, mientras su madre se retiraba a su Corte de Castilla. Allí ejerció la regencia en nombre de su hermano Enrique I, de tan solo diez años de edad, que había heredado la corona el 6 de octubre de 1214, a la muerte de su padre el Rey Alfonso VIII.
El 6 de junio de 1217, y al parecer de una pedrada en la cabeza, fallece el joven Enrique I, con tan solo trece años de edad, pasando la corona de Castilla a su hermana doña Berenguela, quien oculta estos hechos al Rey de León temiendo que en su condición de esposo pudiera reclamarle el trono de Castilla. En lo sucesivo, doña Berenguela pediría a su esposo la compañía de su hijo Fernando, alegando la opresión a la que le estaban sometiendo los condes de Lara. El Rey Alfonso IX accedió y el Infante Fernando, ya con dieciocho años cumplidos y en compañía de su madre, que había renunciado al trono, hizo coronar Rey de Castilla a su hijo en la Iglesia Mayor de Valladolid, el 1 de julio de 1217.

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